14 de noviembre de 2010

Adiós

Sombras

Esta es la historia de la paloma solitaria que emprendió el vuelo hacia la metamorfosis de una flor. La foto primera es la firma del artista japonés y la historia se lee de abajo a arriba.

Poética del vuelo de una paloma. Pieza para seis manos, un flexo, una pared de ladrillo y una cámara de fotos.

13 de noviembre de 2010

Columna seca

En la estación de Príncipe Pío (España, Madrid) atrajo nuestra atención el cartel que he digitalizado y que pueden ver en sus pantallas según los ajustes de brillo y luminosidad que habrán tenido a bien en configurar en su debido momento. Si no es así, gradúen su monitor ahora, es muy recomendable.

Columna seca
. Me dije, es magnífico, una especie de radiocasete con un mensaje realmente intrigante. Estaba sacando la foto y atrayendo la atención de algunos transeúntes - siempre es así, en cuando haces algo distinto pasa eso o aparece un guardia de seguridad - cuando realmente me di cuenta que ahí no había ninguna clase de intervención artística. El fantástico Columna seca no resultaba ser más que un aviso, probablemente para bomberos. Dicho de otro modo: aquel icono no era un radiocasete sino una cosa muy útil en caso de incendio, desplome o yo que sé qué accidente. Y como colegirán ustedes, me llevé una profunda decepción. Resulta que uno, al final, presa de su entusiasmo, ve cosas donde no las hay. Iba a proseguir mi andadura, taciturno, apesadumbrado y todo cuanto podamos añadir que suene así un poco literario cuando reparé en que alguien había tachonado algunas de las letras del cartel, tal y como puede observarse en el siguiente detalle;


Al fin, en aquel cartel había un proceso aunque aún estuviera lejos de los fenómenos a los que aquí solemos prestar atención, mucho más nítidos y elaborados. El asunto invita a la reflexión y se asemeja al estudio de los restos de alguna tribu primitiva o una forma de vida microscópica. Ésto para mi viene a ser como si ahora encontraran protozoos en Marte. Quizá no es la clase de vida que soñamos encontrar pero nos ofrece el consuelo de no estar solos en el universo. Al menos, a nivel biológico. Si nos hemos encontrado con ésto en otra ocasión, quizás, podamos echar una partida de ajedrez con un alienígena.

12 de noviembre de 2010

Ese cosquilleo en el estómago que…

LO INESPERADO
(Inesperado, ¿eh? Esas mayúsculas imponentes tamaño nueve).

El factor inesperado en la vida disoluta es la constante que alimenta a los seres que en ella desarrollan su ser. Son cosas que no esperas, como su propio nombre indica, y que llevan a uno de un lado para otro en una vorágine de sucesos ciertamente enmarañada. Un frenesí siempre al borde de la desesperación, siempre con conciencia nihilista y un destino cada vez menos deseable. Y es que el primitivo kaos está presente en el hombre como también está presente en el hombre el eco del big-bang surcando el espacio a millones de años luz. Esa sensación... indescriptible. Seguro que cuando hayan dejado ustedes de leer este puñado de letras inconexas unos días después podrán decir: - creo que ya empiezo a entender lo que decía aquella estrambótica publicación -. El pie de este asomo bien puede ser una mancha inadvertida en la ropa, el descuido de perder las llaves del coche o cualquier otro suceso de apariencia trivial que sin embargo reviste todo un mundo de conexiones cerebrales atávicas.

Yo creo que ese cosquilleo en el estómago lleva por nombre libertad pero si digo libertad la propia carga cultural de la palabra me lleva a algo muy alejado de ese mero y extraño cosquilleo en el estómago que... bueno, ya sabrán a lo que me refiero si no lo han adivinado ya.

11 de noviembre de 2010

Hoy: La crisis y una aguda revisión de la filosofía nietzscheana


Cuando me he propuesto escribir tenía intención de hacerlo sobre la profunda crisis económica y política que asola Occidente en la actualidad. A medida que he reconsiderado la idea, he decidido escribir sobre otra cosa distinta.

Reflexionemos

El modelo de nuestro mercado se muestra obsoleto y arrastra problemas de base que ahora nos empiezan a preocupar. Una explicación económica ofrecida por los medios del origen de la crisis es netamente financiera: los bancos han tomado decisiones empresariales basadas en modelos ideales del neoliberalismo, pensando que, por ejemplo, la gente podrá tener trabajo siempre y pagar su hipoteca o que, aún en el caso de que no puedan pagarla, el valor de la inversión inicial habrá subido como la espuma. Pero en un escenario de desconfianza bursátil y de desaceleración económica esto es muy difícil. Una deuda impagable se ha extendido por todos los fondos del mercado internacional, la gente se ha visto obligada a reducir sus consumos, los Estados salen al rescate de la economía, la producción no tiene salida y los puestos de trabajo desaparecen. El próspero mañana que anunciaban los anuncios de bebidas gaseosas está llegando y no se revela tan próspero ni tan optimista como decían los slogans. Estamos en ese momento de la noche en que se nos pasa por la cabeza que empieza a hacerse verdaderamente tarde y la resaca de mañana va a resultar tremenda. Lo hemos pasado genial en este garito pero todos sabíamos que no hay un futuro cuando has gastado en dos días recursos que han tardado millones de años en generarse. El alcohol en altas dosis puede ser bueno para desinhibirse pero para la salud es severamente dañino.

Reflexionemos más aún

Podemos también ofrecer otro punto de vista: el calentamiento global obedece en su mayor parte a causas naturales. A lo largo de la historia del planeta Tierra hemos vivido épocas de glaciación y de calentamiento. Puede que el uso de combustibles fósiles, radiactivos etc. no contribuya a la salud del medio ambiente pero el universo es demasiado grande y demasiado despiadado como para pensar que nuestras acciones van a cambiar su transcurso natural lo más mínimo. Nuestra vida es muy limitada, ¡disfrutemos mientras podamos!

Existen honrosas excepciones como la vida de Dante, por ejemplo. No es que Dante hoy esté vivo, entiéndase, pero es lo que se suele decir. Pero es verdad, me doy la razón, al fin, unos cuantos millones de años y la humanidad será polvo cósmico. Incluido Dante y lo que se suele decir de Dante.

Ya estamos casi llegando

- ¿Eres tú, Dios? Perdona, me dejé una bufanda en tu casa la otra noche.
Esto lo dice un tío repeinado y perfumado llamando a la puerta del cielo; conclusión: Dios era gay.

Si quieren una conclusión sobre la crisis les ofrezco esta misma: Dios era gay.

10 de noviembre de 2010

P pe

Hacía mucho que había dejado el tema aparcado, pero el destino ha querido entrecruzarse como el argumento de una telenovela. Colocado en una papelera, sólo a la vista de miradas especialmente atentas y sensibilizadas con estas prácticas subversivas, se anunciaba este fenomenal Pepe. La ciudad, por vez primera, te revela un mensaje, un juego, y al instante el espectador entra a formar parte de esta delirante trivialidad. Vi como las letras tipo, perfectamente contorneadas (arrancadas de algún lugar con celo, paciencia y mimo, alguna pe mayúscula un poco arrugada) hacían sombras en el acero inoxidable de la papelera que destellaba flamante e impoluta. Papelera se convierte en Pepe. O mejor dicho en “P pe”. Quizá la e que faltaba sucumbió a la terrible monotonía urbana.

Documento este hecho en el que no participé como autor pero sí como espectador sobrecogido por esta fina gamberrada.

Otro día os comento la gala de los premios MTV.

Hoy me voy a poner la bufanda para escribir




El título de esta entrada no apela al significado de una frase que emplean los aficionados del fútbol para referirse a ciertas líneas editoriales. Sólo quería expresar que aquí hace frío.

(Pausa para reflexionar)

Quevedo escribiría hoy sus poemas en sms.

Ésta es la máxima a debatir. Bien, Tomás, salga a la pizarra y demuéstrenos por qué Quevedo escribiría sus poemas de aquella forma.

Tomás – Los escribiría, señor, si me permite decirlo, porque según creo yo es lo que el pobre hombre mejor sabría hacer además de darse a toda clase de vicios. En cambio, si Quevedo no fuera Quevedo y fuera un coetáneo nuestro en ningún caso escribiría poesía, ni siquiera poesía en un sms, sólo un sms.
Perfecto, Tomás, bien argumentado. La próxima vez procure no extenderse tanto en alocuciones innecesarias y diríjase a esa parte que solemos denominar vulgarmente grano como eje de la cuestión. ¿Entiende lo que le digo, señor Tomás?

Tomás – Perfectamente, señor.

Bien, como acaba de argumentar el señor Tomás la poesía hoy ya no es poesía, es poco más que una frivolidad. Sí, no se rían, esta afirmación desprende tanta seriedad como el más profundo y sentido pésame. Ahora nos dedicamos a cosas más prácticas como mandar mensajes a través de nuestro celular o estudiar fiscalidad soñando con poder apoltronarnos en una dependencia pública. Lo trascendente hoy es por completo intrascendente y lo que prevalece es servir al Capital. Nuestros poetas más laureados son publicistas.
Bien, que nadie levante la mano ahora, ya sé lo que pensáis. Pensáis lo siguiente: no, este hombre nos está engañando; este retórico no puede poner en duda algo tan evidente como que la poesía siempre ha existido y existirá.

¿Acaso piensa usted esto señor Tomás?

Tomás – Ahora me coge distraído, señor, pero le aseguro que sí, que si estuviera siguiendo su disertación punto por punto le respondería afirmativamente.

La poesía siempre existirá... bueno, mediten la cuestión. ¿Existe hoy la práctica de tallar puntas de lanzas con piedras pulimentadas?

Tomás – Claro que sí, señor. No soy muy versado en ciencias antropológicas pero seguro estoy que ahora mismo habrá una tribu en algún lugar del mundo que talla sus lanzas al uso de nuestros remotos antepasados. En cuanto a la fabricación de lanzas… hoy existen armas más sofisticadas, pero armas al fin. Si bien he concedido que un coetáneo nuestro no escribiría poesía con un teléfono no me parece del todo imposible que un poeta pueda hacerlo. Quevedo, por supuesto, está muerto y ya no puede escribir poesía.

Señor Tomás, si piensa que concediéndome la razón siempre que se distrae consigue mejorar su retórica está muy equivocado. A mi humilde entender yerra sobre este último punto. La tribu a la que usted se refiere con disimulado fervor, aquella que sigue tallando puntas de lanzas con piedras pulimentadas, al paso que vamos, acabará manufacturando carcasas para teléfonos móviles y fumando cigarrillos en su mismo entorno ya devastado. O, en un futuro previsible, lo hará en un parque temático encerrada en una jaula que simula su biosfera extinta. ¿Acaso existe la talla de puntas de lanza con piedras pulimentadas como fenómeno realmente extendido? Y quiero decir, por extensión, ¿existe el mismo pensamiento en diferentes mundos, en diferentes tiempos? No creo que la poesía de una tribu del Amazonas perdure y creo que pocos son capaces de entenderla. No sé tampoco si se puede llamar poesía, ni si existe para ser entendida o para perdurar.
Pero puedo ser aún más tajante; el árbol que cae en medio de un bosque solitario sólo existe para un oso que esté lo suficientemente cerca como para oírlo y escucharlo, es más, mientras no sea verdaderamente excepcional la caída de este árbol para él no existirá aun pudiéndose dar por enterado. Y esto no es todo: un oso jamás nos dirá que escuchó caer un árbol en medio de un bosque solitario con lo que este árbol está tan solo que ni existe.

Sin embargo… oh ¿qué escucho? Es la voz de los difuntos poetas que proclama:

Mientras haya poetas
habrá poesía

Y entre las voces de estos poetas está también la del señor Tomás, que hace eco de todo lo que escucha. Los poetas de hoy se parecen tanto a los de entonces como se parece la poesía de Hesíodo a la de Ramón Gómez de la Serna. Hoy no hay poetas ergo no hay poesía. Los sustituyen una panda de borrachos cultos y distintos del resto de los borrachos que le suelen asaltar a uno en el metro. Poco antes era así: oye, Pedro, tú que escribes bien y fuiste a la universidad, escríbeme una carta para Laurita. – ¿Y qué le pongo? – pregunta Pedro lamiéndose un pulgar y apartando su más secreto poemario para ceñirse sobre un papel inmaculado con gesto condolido. Dile – dice el otro – que la quiero llevar al huerto, así, pero con palabras cucas, ya me entiendes Pedro, esas mariconadas que les gustan a las mujeres.

29 de octubre de 2010

Dibujos infantiles II

Este dibujo siempre lo he guardado con un cariño especial. Recuerdo que hice bastantes de este tipo y constituían una empresa que me obligaba a estar distraído en gran parte de las clases. Los cartones sobre los que está hecho acompañaban a los tacos de folios que nos daban en el colegio. Eran estos cartones un bien muy preciado ya que, por cada cien folios, correspondía un cartón de manera que muy pocos alumnos eran poseedores de estos cartones tremendamente útiles para escribir encima de ellos, folio mediante, de manera que la tinta del bolígrafo se deslizase con soltura. Mi condición de artista no me daba preferencia a la hora de recibir un cartón de manera que cuando uno llegaba a mis manos tenía que aprovecharlo al máximo. Solía enlazarlos unos con otros hasta formar dípticos y trípticos infinitos como puede verse en la imagen. Por lo general mis compañeros apreciaban mi minuciosa labor pero en una ocasión uno se enfadó conmigo y me rompió un dibujo delante de mis narices. Le dije orgulloso que no me importaba, que podía hacer más y para demostrarlo me hice con otro cartón y empecé a dibujar. Realmente eso era lo importante, el talento de dibujar y no el dibujo en sí, el esfuerzo y la dedicación. Pero claro, con eso uno no se consuela. Aunque dije que no me importara en realidad con el dibujo también se me desgarró un pedazo de alma pero de ninguna forma debía dar muestras a mi enemigo de desfallecimiento pues entonces su motivo tendría respuesta y podía llevarle a repetir la acción y bastaban unos segundos para acabar con un trabajo de semanas enteras. Todo ésto lo razonaba yo con muy corta edad. Dada mi frenética actividad dibujística acarreaba un gran gasto de bolígrafos y recuerdo que los guardaba en el estuche cuando su vida se extinguía. Conocía muy bien las calidades de la tinta y a veces hasta los personificaba como si fueran una dinastía, de manera que los bolígrafos hijos iban enterrando a sus antedecesores.

Dibujos infantiles

Revisando cosas que tenía por ahí me he dado cuenta que ya desde temprana edad tenía cierta sensibilidad hacia lo... ehm... mecánico. Fíjense si no en las montañas del segundo dibujo, en los brotes de hierba o en los copos de nieve del primero, ahí ya se trasluce lo que terminaría convirtiéndose en una auténtica enfermedad artística. También era muy maniático en el asunto de los colores; no se me ocurría mezclarlos ni tampoco sacarlos de sus delimitados contornos. A todo esto ¿Qué narices hacía el flautista de Hamelin con un cuchillo?

14 de octubre de 2010

Nanorelatos

Dado que mi último post sobre contabilidad ha generado un abrupto descenso de las visitas a esta página, voy a publicar hoy los relatos que he presentado al concurso aquel del que os hablé, a ver si así consigo atraer el habitual número de seguidores que suelen honrarme con su lectura diaria.

1

Te asomaste al balcón

de aquella lluviosa mañana, confusa, aturdida.


2

Una palabra

me sobra para dudar de mi ingenio.


3

Y de repente…

Ocurrió lo que menos te esperabas.


4

Ocupado en soñar

Realmente tenía todo lo que podría soñar.


5

Una, dos…

bueno, hasta diez todavía queda. Descanso un poco.


6

La carta

Nunca la recibirás, ya no sirven las palabras.


7

- ¡No!

¡No lo hagas, por favor! -


8 de octubre de 2010

El origen de las discusiones

Hoy me gustaría inaugurar una sección que podríamos titular Terapia de pareja, Las 100 claves de amar, Hacer y ser feliz en diez cómodos pasos… pero, sinceramente, no creo que vaya a escribir más sobre el tema a pesar de poder aparentar tener amplios conocimientos sobre él. Bien, al lío:

¿Quién no se ha preguntado alguna vez cuál es el origen de sus discusiones en pareja? ¿Cuántas veces ha vuelto sobre el pasado tratando de encontrar justificación a su conducta o a la del ser con quien comparte su vida? Creo que tras una minuciosa investigación puedo contestar brevemente a su pregunta, ahorrándole un montón de esfuerzos en vano, mejorando su convivencia, aumentando su confianza y asegurándole bienestar.

Científicos de prestigiosas universidades han estado trabajando con diferentes parejas a las cuales se ha sometido a distintas dietas alimenticias. Unas de esas dietas han estado bajo supervisión de un experto en nutrición mientras que otras han seguido los estándares de nuestra dieta común. Nuestra dieta occidental cuenta con un exceso graso y proteico lo cual lleva a generar una actividad cerebral excedente dado nuestro sedentarismo. Esta actividad, según parece, mucho tiempo almacenada, entra en el proceso que los científicos han llamado sobrecarga nerviosa o síndrome de la susceptibilidad. Cualquier nimio motivo puede convertirse entonces en una acalorada discusión. Fueron pues, más frecuentes las discusiones del grupo mal alimentado que las del alimentado según la vigilancia de expertos en dietética. Este estudio revela que además los científicos que siguieron el proceso, si estaban mal alimentados, tendían a intervenir en las discusiones poniéndose del lado de las personas de su mismo sexo.

Yo no sé si esta investigación se ha llegado a efectuar pero tal y como está el mundo de las investigaciones no me extrañaría nada. Quizás pues, todo lo expuesto aquí no tenga nada que ver con el origen de las discusiones pero una cosa es segura: el origen de las discusiones en pareja siempre es tanto o más absurdo que el que acabo de exponer.

No tiene mucho sentido preocuparse por cosas que no tienen ningún sentido.

La carta

Ya no se escriben cartas. Bueno… cierto es que se escriben, las escriben otros y de distinta forma. A lo que quiero referirme es que antes se estudiaban toda suerte de fórmulas corteses y protocolarias que le ahorraban a uno gastos elocuentes tan desafortunados como el que me ocupa. Pensaba en todo esto porque primero he pensado mucho en cómo empezar esta carta y también he pensado otro tanto en si hacerlo o no. Finalmente me he decidido por escribir, por hacerlo de este modo y, si este texto llega hasta ti, huelga decir que también lo habré enviado lo cual todo tilda de evidentísimo y poco fascinante. La historia de esta carta es, a parte del prólogo, laboriosa porque la he escrito cien veces cuanto menos y la he destruido otras tantas. Esa historia a la que no tengo intención de hacer más referencia guarda un sinnúmero de borradores que algún día editaré en un grueso tomo y me harán famoso por la cantidad de sandeces que puedo llegar a decir.

Acabado el embarazoso proceso de empezar a entablar correspondencia, me siento realmente extenuado hasta tal punto que he olvidado lo que quería decirte, que era lo verdaderamente importante de todo el asunto. De cualquier forma acabo de recordar que me dejé olvidado en tu casa un jersey gris de cuello alto. Espero poder aclararte en otra misiva el asunto que me movía a escribirte antes de que me enredara en los placeres que encierran las formas. Así, puedes tirar esta carta pues, recapacitando, me doy cuenta de que sólo es digno de recuerdo lo del jersey, lo cual es bien triste, dicho sea de paso.

Espero que estés bien.
Atentamente y todo lo demás


Microbios

El Taller de escritores de Barcelona convoca un nuevo premio de nanorelatos. Entre sus bases consta que las obras presentadas deben de estar formadas entre 1 y 10 palabras. Mientras me decido a participar he encontrado algunos de los relatos presentados en la pasada edición del concurso. Son realmente buenos, no cabe duda.

Éste fue el ganador:

El artista

—Lo sentimos, Adolf, pero no tienes bastante talento.


Otros que me han gustado:

Cuento de terror

Cuando quisimos darnos cuenta, éramos todos funcionarios.


Preámbulo de las Bermudas

Perdidos en triangulaciones, nunca zarpamos.

Los relatos son autoría de Alejandro Vicente, Oscar Sipán y Eduardo Rezzano, respectivamente.

Por si a alguien le puede interesar, el premio único son doscientos euros lo cual, a una media de diez palabras por relato, sale la palabra a veinte euros. No creo que ni siquiera el nuevo premio Nóbel Mario Vargas Llosa escriba tan caro.