30 de noviembre de 2010

Inscripciones anónimas en las calles de Avignon





Arrastrado por la marea de información topé con estas frases inscritas en el suelo de la ciudad francesa como si fueran un trozo de madera que evitase mi hundimiento en aguas oscuras. El hecho lo recoge Sara en una publicación titulada Metafísica del croissant. Quienes siguen Las torres de papel ya saben que nos gusta detenernos en este tipo de manifestaciones.

Las frases fueron encontradas hace cosa de un año y Sara no parece que descubriera el origen de lo que llama invasión de frases misteriosas.
Realmente el título es acertado. Si en vez de la palabra despierta nos hubiéramos encontrado con el logotipo de Nike la invasión sería de otro tipo, pero una invasión al fin y al cabo. De ahí que alguien pueda manifestarse en contra de las frases y no dudo que hubo ciudadanos en Avignon que pensaron que aquello era, lo menos, poco pertinente. Esto es comprensible, a nadie le gusta que le invadan de buenas a primeras. Normalmente este tipo de personas piensan que el graffiti ensucia, pero no suelen pensar lo mismo de una pancarta de diez metros cuadrados con el anuncio de un todo terreno. Lo justo, ya que te manifiestas, es que no toleres ni lo uno ni lo otro pero claro, como la publicidad paga impuestos o estamos insensibilizados contra ella, al final el anuncio del todo terreno resulta ser arte. La gente valora muchísimo más que un anuncio le pague la remodelación de la fachada del edificio donde vive que salir a la calle y, sorpresivamente, encontrarse con una frase que le haga reflexionar y recordar ese día como algo especial.

Tocante a lo personal, cuando he intervenido en el ámbito urbano siempre he tratado de hacerlo de la forma menos contaminante posible. En el caso de que me haya visto obligado a realizar inscripciones, he procurado utilizar materiales cuyo residuo fuera eliminado por una llovizna, como, por ejemplo, tiza. Lo efímero de este método de trabajo le concede un añadido bucólico pero reduce la visibilidad de la obra en el tiempo. En otras palabras: una inscripción realizada con tiza está condenada a desaparecer prontamente. Contra esta última desventaja basta con documentar la obra. La documentación no nos ofrecerá la imagen vívida de la obra original pero sí un sucedáneo nada despreciable y, hasta cierto punto, necesario.

Dicho lo cual anoto que quizás el autor anónimo de las frases misteriosas debería haber empleado otro material y decidirse a documentarlo pero una pintada en el suelo con un contenido de ese tipo no me molesta mucho, al menos, no más que otras cosas. Si yo viviera en Madrid y una mañana abriera mi balcón sofocado por la canícula estival para darme de bruces con el gran NISSAN TERRANO slogan: NO TIENE LÍMITES o algo similar terminaría arrojándome por el mismo balcón desde el que me asomé.

La forma en que Sara ha documentado la obra también es interesante, personalizando las frases y añadiendo un punto de vista subjetivo. Quien las haya realizado puede considerar que el resultado ha superado sus propias expectativas. Es lo que ocurre si vas regalando frases en vez de descuentos del Burguer King.

El contenido de las frases, de otro lado, podemos considerarlo un canto vital. No está mal que te recuerden que despiertes una mañana que transitas las aceras mientras piensas en el trabajo que el día anterior habías dejado inconcluso, en pagar la hipoteca, la factura de la luz; que recuerdes que todavía estás aquí y que puedes hacer muchas cosas que no haces y te gustaría hacer, que todavía, mientras estés aquí, puedes dedicarte a las personas que te dedican su tiempo; que no está mal sentirte como en casa en un medio abiertamente hostil, me refiero al urbano, donde puedes morir atropellado en un paso de peatones...

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