4 de enero de 2016

La virgen

Éramos los propietarios de unas catacumbas oscuras y llenas de agua, pero parte de ellas eran propiedad de otros dueños. Íbamos a visitarlas con una barca. El agua era fría y transparente y los techos bastante altos. En una de las paredes estaba colgada una virgen con unas velas, lo cual señalaba la propiedad de aquella cueva. Nosotros pusimos nuestra virgen y nuestra vela para señalar que a partir de entonces también éramos dueños. Tendríamos que cambiar las velas cada cierto tiempo pues estas se consumían pero eso no era lo peor; con el calor de las velas, la virgen se iba derritiendo. De este modo, cambié la vela y me puse a modelar la virgen derretida.

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