29 de julio de 2012

El bueno de Bob


La seguridad.
Puede estar presente en un mitin político de cualquier gobierno. También en un anuncio de compresas.

A todos, lógicamente, nos gusta estar protegidos en un mundo de indefensión perpetua donde sabemos que la muerte nos sorprenderá inevitablemente. Se puede hacer negocio con ello. Y si para lucrarse en aras de la seguridad es necesario inocular un poco de miedo pues mejor que mejor. No es nada nuevo, ya lo hizo la Iglesia Católica durante un largo tiempo. Ya sea el hombre del saco, el infierno o que entren a robar en nuestra casa es suficiente para que nos sintamos desprotegidos, vulnerables y crédulos. En la actualidad vendemos seguridad para construirnos un mundo cada vez más opresivo donde la única vía de escape a parte del porno en internet parece la paranoia conspiratoria. Antes de hablar de ella quería hablarles de otra cosa, pero mejor voy a ahorrarles tiempo y a hablar de ella.

Surge mi desafortunado empeño en inventarme palabras que posiblemente existan en un tratado de psiquiatría, de la inspiración directa que me produjo visionar un documental. El documental en cuestión trataba sobre el testimonio de Bob Lazar, un tipo simpático que al parecer ha tenido problemas con la justicia y que dice haber estado dentro de platillos volantes en un área militar llamada S4. También dice que sus problemas con la justicia vienen de ahí mismo.
No sé si será cierto o no, pero de estar trabajando allí, Bob habría trabajando dentro de uno de los lugares más protegidos  y seguros del mundo. Conozco a los americanos en cuestiones de seguridad y os aseguro que eso sí debería exigir un apartado dentro de tratados de psiquiatría. No es de extrañar que después de su experiencia Bob piense lo que piense. Probablemente si cualquiera de nosotros viviera allí una temporada saldría, cuanto menos, pensando cosas, como solemos decir, un poco raritas hubiera o no marcianos. Y si en realidad no estuvo allí después de todo comprendo a Bob y me parece normal que alguien piense algo así pues el mundo en el que vivimos cada vez está más controlado, cosa que hace a algunos preguntarse, de una manera u otra, si esto no es en realidad Matrix o algo parecido.

De modo que me puse en el lugar de Bob Lazar para tratar de averiguar si los extraterrestres existen o somos nosotros y no logré esclarecer mis dudas. Lo que desde luego tuve claro es que si yo pensase cosas parecidas a estar dentro de platillos volantes en una zona de máxima seguridad del ejército estadounidense independientemente de que fuera cierto o no, procuraría escribirlas de forma altruista y dejar que las leyera mi gato pues, mentiras o verdades, sólo lograrían complicarme la vida. También me podrían dar dinero, de otro lado... Pobre Bob, me digo, unos le consideran un loco y otros un visionario, y no sé qué es peor.

Nota autobiográfica de escaso valor:

Mientras reflexionaba y escribía sobre todo esto ha aparecido un mensaje de mi antivirus notificándome amablemente que estoy enviando SPAM de forma masiva. Hasta ahora yo me creía protegido con mi antivirus pero resulta que soy, una vez más, vulnerable. La pregunta es ¿gracias a mi antivirus? Espero no invertir el resto de mis escasos recursos económicos en más seguridad.

Y de nuevo otra interrupción: los altavoces del ordenador han emitido sin previo aviso lo que parece ser el comercial de una película en inglés. Podría haberme parecido sobrenatural pero sabía que si apagaba los altavoces dejaría de escuchar cualquier mensaje que pretendiese salir de ellos. ¿Acaso no les parece sospechoso que esté últimamente siendo atacado por virus con una intención tan… comercial?

Siendo este medio cada vez más molesto puede que la próxima entrada la escriba con bolígrafo. También puede que la escriba con bolígrafo en un psiquiátrico, libre de infecciones virtuales, problemas que no existen, publicidad y porno, pero entonces tú no me habrías leído. A lo mejor a ti no te conozco en absoluto y a lo mejor tú, a través de lo que escribo sabes más de mi que yo mismo. Pero a lo mejor si esto ha llegado a ti soy yo el que te vigila. Bienvenido a Matrix donde, mientras vivimos una soberana mentira, podemos visitar al bueno de Bob.

15 de julio de 2012

Plutonio y neptunio



El plutonio 240 es un residuo radiactivo que tarda más o menos 6.600 años en desintegrarse. Para que nos hagamos una idea; si los sumerios de Ur hubieran desarrollado tecnología nuclear en vez de desarrollar el uso del bronce en el año 4.000 a.c. ahora a su plutonio residual le restarían unos seiscientos años para dejar de ser contaminante. Y si en el Paleolítico los homínidos hubieran desechado neptunio 237 en vez de fabricar las primeras herramientas conocidas más o menos ahora la vida de este elemento estaría llegando a su fin.

Como ya muchos de ustedes sabrán, en la edad presente estamos almacenando residuos radiactivos conociendo su larga vida y desconociendo la forma de deshacernos de ellos de forma última y definitiva. Nuestra esperanza es que la tecnología avance hasta tal punto de encontrar una solución. Podemos optar por ser optimistas y pensar que dentro de dos millones de años para la ciencia, al ritmo vertiginoso que avanza, esto será coser y cantar. Pero lo más seguro es que dentro de tanto tiempo no exista la ciencia y si el hombre sigue existiendo, se parecerá tanto a nosotros como nosotros a nuestros antepasados. Llegará, por poner, un momento en la historia de la humanidad en que los cementerios nucleares serán arqueología y, lo que es peor, seguirán siendo contaminantes. Pero también puede ser que la arqueología no exista, ni la historia de la humanidad ni la humanidad misma. Así que en parte comprendo a los que iniciaron la era nuclear hace cincuenta años, despreocupándose de un futuro que se antoja, cuanto menos, historia-ficción. Al fin y al cabo no se diferencian mucho de la gente que sale de fiesta y se emborracha pensando que la resaca del día siguiente merecerá la pena o será un mal menor.

Creo haber escuchado que los dinosaurios estuvieron más tiempo en el planeta que nosotros. Siendo así puede que nosotros no nos extingamos todavía y que dentro de dos millones de años sigamos aquí. Nosotros y los insectos, por supuesto, porque los insectos ya hacían compañía a los dinosaurios. Pero también puede ser que dentro de tanto tiempo sólo existan insectos, o sólo microorganismos. En cualquier caso el neptunio 237 que estamos enterrando seguirá siendo radiactivo si quien hizo el cálculo de la vida de este elemento está en lo cierto, cosa bastante probable. 

12 de julio de 2012

Billete pintado 5

Sonia

Cara desconchada

Iba a disculparme por abandonar el blog hace tiempo y a comentar la obra de la entrada pero luego he pensado que lo mismo quien llega aquí le importa poco o nada lo que diga o lo que piense y la verdad es que me resulta bastante comprensible.

Abajo las máquinas, entreteneos con algo


Dos obras muy interesantes de una exposición que no recuerdo y cuyo autor también he olvidado a pesar de tener cierto renombre en el mundillo del arte. No sé a ustedes, pero a un servidor le parecieron fantásticas.

19 de junio de 2012

Sobre lo único


Todo es único en la materia e irrepetible en el tiempo. A simple vista así parece. Lo digo porque no existen dos piedras con la misma forma ni tamaño, ni la Tierra gira siempre alrededor del Sol en el mismo intervalo de tiempo. Claro está que dos piedras pueden tener una composición similar e incluso átomos de un mismo elemento, que la Tierra siempre gira alrededor del Sol, al fin y al cabo, debido a leyes físicas inapelables. Pero cuando sostengo que todo es único e irrepetible no me refiero a las cosas en la ciencia o en nuestro pensamiento donde las abstraemos y las hacemos constantes con motivo de entenderlas.

Si no tuviéramos memoria o no supiéramos abstraer, el mundo sería más incomprensible de lo que ya lo es de por sí pues cada cosa única nos parecería distinta y no encontraríamos las características comunes con otras cosas de la misma naturaleza. Veríamos siempre un nuevo amanecer en vez de un amanecer. Y las palabras no existirían pues con ellas podemos referirnos a todas las cosas como si en un saco pudiéramos albergar el mundo. Todos sabemos que el mundo es inabarcable, que no cabe en un saco, y que la palabra mundo no contiene el mundo pero necesitamos pensarlo así.

Insisto en que todo es único e irrepetible (y en última instancia, ininteligible) porque creo que esa realidad es más definitiva que el mundo abstracto en el que habitamos como seres pensantes. Puede, en efecto, que nuestras ideas sean eternas pero nosotros somos finitos y limitados por nuestra misma condición de únicos e irrepetibles. Lo que al final constituye la esencia de uno son todos los detalles, toda su singularidad producto de unas circunstancias concretas y entremezcladas de tal forma que nunca en toda la Historia se volverán a repetir. Esto es lo dramático y a la vez fascinante de la existencia, es la eterna linealidad de la vida que sólo podemos contemplar sin ánimo de entender.

4 de junio de 2012

Gozamos poco por lo mucho que tenemos y sufrimos mucho por lo poco que nos falta.

William Shakespeare

Randy Scott Slavin







Aquí pueden verse algunas panorámicas de este fotógrafo y realizador estadounidense, ampliamente difundidas por la red. Los resultados son realmente espectaculares. Para obtenerlos, Scott toma un centenar de fotografías y luego las ensambla hasta cubrir los 360 grados. Presta especial atención a la luz de sus escenarios, obteniendo una gama de colores realmente inspiradora.

Para ver más, pueden visitar la página web del artista.

4 de mayo de 2012

Usar y tirar

Concedían una entrevista a una entrañable pareja de ancianos que llevaban casados algo así como sesenta y cinco años. Cuando les preguntaban cómo lo habían conseguido la anciana respondió:

En nuestro tiempo aprendimos que si algo se estropeaba, había que arreglarlo, no desprenderse de ello

Y es que vivimos rodeados de objetos programados para tener una corta vida. Ello es porque creemos firmemente que una cosa que dure para siempre no es rentable. Si las bombillas fueran capaces de permanecer encendidas doscientos años nadie compraría bombillas mas que una sola vez cada doscientos años. Probablemente si las bombillas tuvieran una vida tan larga serían más caras y no se fabricarían tantas ni se tirarían otras tantas. Ordenadores, automóviles, ropa... cualquier objeto deberá ser reemplazado por otro al cabo del tiempo con la excusa de que no hay otra manera de que nuestra economía sea sostenible; la producción no debe detenerse nunca. Usar y tirar, vivimos con la máxima del reemplazo y convivimos con la obsolescencia programada. Cuesta más arreglar una cosa vieja y obsoleta que comprar una nueva y mejor. Y si las cosas viejas no se estropean terminarán por ser incompatibles.

Cuando el camino se acaba, el tonto sigue el camino. No creo que sólo a los tontos les pase esto. Nuestros modelos productivos están establecidos desde hace décadas y aunque existan otras alternativas el cambio es difícil. Primero porque lo desconocido suele generar miedo y desconfianza y segundo porque lo conocido es lucrativo para los de arriba. Si tu bombilla se apaga, compra otra; si tu depósito de gasolina se consume, llénalo; si tu ropa se pasa de moda, viste de otra forma... no te preocupes, si las cosas durasen eternamente nadie tendría trabajo o el desarrollo de nuestra industria sería mucho menor. 

Si nuestros gobernantes no hacen bien su trabajo los sustituimos por otros y si además de no hacer bien su trabajo resulta que se aprovechan despreocupémonos porque gobierne quien gobierne alguien tiene que hacerlo, la corrupción es inevitable. Si tu vela se consume cámbiala por una bombilla que se funde, nada es perfecto ni para siempre, todo es defectuoso y al final necesitamos tener luz por la noche si queremos ser modernos y civilizados. 

Quien piensa que cambiar no arregla nada es como el tonto que sigue por la vereda sin salida. Llegará, por poner, el día en que los continentes de plástico que hemos vertido a los mares acaben en nuestro plato si la crisis que atravesamos no termina por hacernos ver que el cambio no sólo es posible, sino estrictamente necesario.

12 de abril de 2012

Billete pintado 3

Billete pintado 2

 

Musarañas - Orquesta Arrecife


Musarañas rescata el espíritu de las primeras instrumentales Low Tech de el autor de El viaje de Antonio, volviendo a emplear el sonido de teclados como el Casio WK-1200, el Casio CA-110, el Yamaha PSS-170 o el portatone Yamaha YPT-210.

El álbum abarca un amplio espectro; desde el surrealismo a clichés de los sesenta y setenta, haciendo referencias a la psicodelia, al ambient, al mundo del cine y al blues. Son pequeños cortes cargados de detalle en los que se apuesta por una producción alternativa. 


La Orquesta Arrecife resulta al fin, un conjunto poco común en el panorama actual y sólo posible gracias a la democratización de los medios de producción musical.

El resultado no es otro sino un disco que no escuchará absolutamente nadie, la perfecta banda sonora de una carretera comarcal. Sorprenda a los suyos y disfrute ahora en facebook de este insólito hallazgo.


Más todavía

Con el nuevo tarifazo en las tasas del transporte público madrileño no es de extrañar que algunos ya piensen que viajar en metro es un lujo exclusivo. Para los más distinguidos, estas fundas del abono transportes.