17 de septiembre de 2012
Tapacubos
9 de diciembre de 2010
El artículo de hoy
El artículo de hoy lo quería escribir, recitarlo, grabarlo y regalar la grabación a todo aquel que me lo pidiera. Quizá hasta podría componer un fino hilo musical de fondo. Llegado a este punto, me he preguntado:
¿Por qué no escribes un artículo sobre la idea que tenías de hacer un artículo que al final no vas a hacer?
Reconozco que este artículo presentado de otra forma sería eso, este artículo presentado de otra forma, pero el mismo artículo que estoy escribiendo al final y al que quiero poner punto lo antes posible.
22 de noviembre de 2010
Los extraterrestres existen, somos nosotros
Como sabrán quienes han leído la entrada anterior iba a aclarar por qué creo que los extraterrestres somos nosotros mismos. Es algo que tiene poco que ver con toda la parrafada anterior de modo que me disculpo por la licencia.

(Música de tensión típica de los thrillers)
Los extraterrestres existen
Todos sabemos que el universo es bastante grande aunque la palabra tenga sólo ocho letras. Conservo en mi biblioteca un tomo, El universo desbocado, una especie de divulgación de la teoría de la relatividad para personas no muy científicas. Leyendo estas cosas uno siempre tiene la sensación de que está perdiendo el tiempo pues dentro de un rato puede que una nueva teoría de al traste con todo cuanto nos parecía cierto y fiable. Con El universo desbocado en la mano como si fuera la Biblia o la Constitución uno no puede decir tranquilamente que el universo sea bastante grande sino que el universo es relativamente grande. Otra cosa que se puede decir, también con cierto criterio, es que el tamaño del universo se desconoce. Volviendo a la teoría de la relatividad lo justo sería señalar que el universo es finito, pero ilimitado. Si esto no nos saca de dudas iremos al dato concreto: en la publicación Misconceptions about the Big Bang, lo que llamamos universo visible alcanza un diámetro de unos 93.000 millones de años luz. Yo no sé en base a qué se harán estos cálculos astronómicos de la misma manera que nunca he sabido cómo se puede medir la densidad de la masa del núcleo de Saturno, por ejemplo. Uno anota el resultado como quien copia un ejercicio de matemáticas sin haberlo entendido.
En relación con la distancia que hay de mi cuarto al cuarto de baño el universo visible resulta ser bastante grande, sí, pero esa misma distancia para un electrón que esté en mi cuarto es todo un universo. Menos mal que los electrones no necesitan ir al baño. Con este pensamiento tan relativo se puede deducir que las leyes antropocéntricas sólo nos sirven a nosotros y que nuestros métodos estimativos son, al fin, de andar por casa. Uno siente vértigo ante la magnitud de lo desconocido, ante lo que el hombre no puede dar por inequívoco, y quizá por ello uno acaba haciendo una reducción bastante interesante. Esta reducción consiste en hacer un planteamiento tipo:
El universo es inabarcable;
si yo soy el universo, el universo empieza y termina conmigo
luego el universo es abarcable
Aunque así expresado parezca lógicamente falaz, alguien puede creer con facilidad que todo cuanto conoce es solamente todo cuanto puede decir que realmente es. Es más, argumenta: ¿cómo voy a conocer algo que no es? pero como ya adivinarán este antropocentrismo tipo sólo sirve para andar por casa. Lo que hay pasados esos 93.000 millones de años luz para este antropocentrista no existe. Esto no es muy grave. Sí lo sería si el límite de su universo fuera de su cuarto al cuarto de baño ¿no? Bueno, esto dijimos antes que era relativo de modo que no resulta tampoco grave. Pero sigamos adelante; tampoco para él existe el pasado remoto ni el futuro lejano. Él ni estuvo ni estará con lo que su universo, el único universo posible, o no existía o ya habrá terminado. Adviértase que la muerte no le preocupa pues una vez muerto no tendrá un sistema pensante para hacer consciente ningún tipo de temor. El resto de los humanos sí le preocupan, aunque a primera vista podamos pensar que no, al fin, son parte de su universo. Lo que no le preocupan son los esquimales mientras no los vea en las noticias o no vaya al polo norte a visitarlos...
A nadie se le escapa que estos esquimales existen, aunque no los conozca; que su universo se debe a las leyes de otros universos distintos al suyo y que, aun dentro de su propio universo, no puede aspirar a conocerlo todo; esto es porque su universo está en continua expansión y, aun en el caso de que quede recluido en un armario, puede dormirse y soñar, por poner, con un elefante alado.
Nadie ha visto un extraterrestre. Bueno, esto puede ser mentira y más si tenemos en cuenta ciertas declaraciones. Digamos mejor que nadie puede demostrar fehacientemente que los extraterrestres existen pero en 93.000 millones de años luz resulta cuanto menos presuntuoso pensar que estamos solos en el universo. Dicho de otro modo: nadie puede demostrar que los extraterrestre no existen. Si decimos que los extraterrestres no existen seríamos al final como el antropocentrista que no considera la existencia de esquimales. Pero bueno, dirán ustedes, a lomos de estas afirmaciones por el mismo procedimiento también puede resultar presuntuoso decir que los gamusinos no existen... y es que, en efecto, de lo que no es se pueden desprender todo tipo de afirmaciones. Cuando titulé la entrada, me propuse hablar de la existencia de los extraterrestres y no de los gamusinos de modo que espero que entiendan que deje esta última cuestión sin resolver. Además, cuando titulé la entrada no tenía pensado hablar sobre temas científicos sino simplemente dejar claro que los extraterrestres existen.
Los extraterrestres existen, yo los he visto, somos nosotros. Tendré a bien explicarme en la siguiente entrega, tanto o más entretenida que la presente.
22 de julio de 2010
Una batallita
En algunas tribus los ancianos son unas figuras que despiertan veneración. En nuestra cultura son un incordio. No quiero desprestigiar a nuestros mayores pero cuando yo sea un anciano no creo que despierte mucha veneración con mis relatos. No he cazado bisontes ni tampoco he arrancado el corazón del jefe de una tribu enemiga. La gesta más grande que podré transmitir algún día a mis nietos será la siguiente:
Corría el año dos mil diez. Por aquel entonces Internet estaba bastante extendido y muy poco regulado. Mucha gente no estaba preparada para gestionar una información que atravesaba muy poca censura. Este es un tema interesante del que no puedo contaros mucho pues yo por aquel entonces me dedicaba a enviar cifrados al mundo de forma obsesiva, tratando de colonizar la mayor cantidad de bites libres. Entonces yo era joven y hubiera dado la vida por unos ideales en los que creía firmemente.
Fui a registrarme en una especie de foro donde se hacían preguntas abiertas y las gentes de las partes más remotas del planeta las contestaban. Así que me devané los sesos, en busca de un interrogante ingenioso y formulé:
¿Qué es una pregunta?
Y alguien me respondió, de manera concisa:
Algo un poco más interesante que lo que hiciste vos hace unos minutos.
10 de mayo de 2008
Música para móviles
Con el surgimiento de las redes P2P y el descenso de las ventas discográficas, son prácticamente innumerables la cantidad de músicos que han emprendido nuevas estrategias comerciales alejadas de la clásica venta de discos. No hay que relacionar el auge de las redes P2P con la crisis de la industria discográfica pues los años en los que se desarrollaron Napster y otros programas de descarga las ventas mantuvieron sus cifras. Tampoco el bajo coste de un CD virgen tiene relación, más bien lo que parece que ha desvirtuado el formato disco es su alto coste que ha oscilado muy levemente ante un descenso de la demanda.
Así como los artistas urbanos utilizan las impresoras de chorro de tinta por su economía, también yo me serviré de este método versátil. Lo que concede una impresora de tinta es un resultado que estéticamente puede competir con los diseños publicitarios, que puede imitar el lenguaje publicitario hasta el término de revertirlo o, de cualquier manera, que se pueden obtener resultados industriales adaptados a nuestras propias exigencias. Llegado a este punto cabría preguntarme si para la materialización de mi obra yo necesitaba forzosamente servirme de las impresoras de chorro de tinta. Dado que mi obra iba a distribuirse en varias copias me parecía acertado que las copias fueran idénticas tanto en su apariencia como en su contenido. Y, por supuesto, no quería relacionar la obra con el concepto de una serie limitada. Dicho de otra forma; si yo hubiera querido que los discos fueran objetos artísticos según la manera en que lo es una obra de arte tradicional, esto es, ensalzando su valor objetual, regalaría o vendería un disco y me encargaría de que, por sus condiciones, fuera difícilmente imitable. Sin embargo a mí me interesaba su difusión y su copia, cuantas más mejor, y elegí el soporte CD por ser actualmente el formato más fácilmente reproducible, así como el formato MP3. En este sentido me pareció acertado elaborar una carátula impresa mediante chorro de tinta, que podría poner a disposición de quien quisiese en la web, de este modo, todas las copias serían igual de legítimas. Me interesaba que quien tuviera un disco en sus manos dijera ¡vaya, un disco de verdad! Pero que al escucharlo descubriera que es un disco de mentira. Ni que decir tiene que para conseguir este efecto no podía limitarme a caligrafiar las carátulas.
Nuevas prácticas de arte urbano asociadas a los personal media también podrían relacionarse con mi obra. Al fin y al cabo no dejo de utilizar medios tecnológicos que están a disposición del usuario para construir y distribuir mi obra.

El disco se presenta en un doble CD que tiene por título Call waiting concerto y como subtítulo Exclusive music for celulars. Cuando hablo de música exclusiva para teléfonos móviles destaco la idea de que esta música ha sido especialmente compuesta para ser escuchada en terminales e invito al oyente de este CD a trasladar los archivos a su móvil y, si fuera preciso, a utilizarlos como señal de llamada. Lo que más me gusta de esta idea no es el mero hecho de producir meras señales de llamada sino trasladar la música a diferentes conquistas espacios temporales. Por eso no he compuesto tonos de llamada, sino piezas de duración de entre dos y tres minutos. Una señal de llamada puede sonar prácticamente en cualquier parte del mundo y el director de orquesta es aquel que realiza la llamada; él es quien determina cuándo va a empezar la representación y cuándo va a acabar. El público de esta obra puede ser desde ninguna persona a tantas como en ese momento escuchen la llamada. Las instrucciones para que estas piezas puedan ejecutarse vienen detalladas en la contraportada del CD lo cual explica por qué la obra se distribuye en CD y no meramente a través de Bluetooth.
Una muestra del contenido de la obra:
9 de mayo de 2008
Eros en Lavapiés
La bellísima Psique atrajo la admiración de los conciudadanos de una ciudad de Grecia, de donde su padre era rey. Venus, diosa de la belleza, celosa por esta admiración, encargó a su hijo Eros que le inflamase el amor por el más horrendo de los monstruos. Nadie se atrevió a pedir la mano de la doncella y ante este hecho sus padres decidieron consultar al oráculo. El oráculo profetizó que su destino era llevarla a lo alto de un monte donde la desposaría un ser ante el que temblaría el mismo Júpiter. Fue así que Psique se vio trasladada a un fastuoso palacio donde pasaría sus días como esposa de un marido que le visitaba sólo por las noches y al que no podía ver. El marido le pidió que guardase este secreto y le advirtió sobre sus hermanas, que buscarían el fin de su amor. Precisamente las hermanas de Psique acudieron a visitarla cuando esta quedó encinta y lograron infundir el temor en Psique de que su marido fuera un horrible monstruo. Le aconsejaron que, cuando su marido durmiera, encendiera una lámpara y le descubriera. Así lo hizo y a quien descubrió fue al mismísimo Eros, quien había quedado enamorado de Psique cuando su madre le mandó cumplir el encargo, de ahí que no pudiera descubrirle. Una gota de aceite le despertó y los amantes, roto el secreto, se separaron.
8 de mayo de 2008
Exordio
«Un tipo va por el mundo, se tropieza en un puente y se pone a escribir versitos geniales. Yo le aseguro que ese tío es un guarro, porque en vez de contar tantas sílabas y de consultar el diccionario de la rima, lo que debe hacer es trabajarse a la señora, o casarse con ella, que tampoco está mal».