11 de mayo de 2021

Pack rat en Jamendo

Tiempo de retirar el histórico anuario de Jamendo, publicado en la plataforma un seis de diciembre de 2013. Ha recibido 6.537 reproducciones en casi siete años y medio, una media de escuchas de 2,40 al día. Uno de los trabajos, si no el que más, que más tiempo ha estado expuesto. En detalle:

 

Hospital + Vuelo sin motor -- 2.693 e / 1.662 d
Galaxia  --                               1.748 e / 1.332 d
Fantasía --                               2.096 e / 2.921 d

A la luz de las estadísticas, lo más escuchado ha sido Hospital + Vuelo sin motor y lo más descargado Fantasía. 


El sustituto del anuario fudacional será el volumen Efecto 2000, una revisión de estos icónicos cortes y otros más.

25 de abril de 2021

20x2

Aunque no hubo espacio para todos los temas del anuario en el CD, ahora ya podré escucharlo en mis viajes en coche.

Local Symphony

Pink blues 

The purple room

29 de marzo de 2021

Anuncio del reloj de Apple

Durante cuatro años (del 2015 al 2018, para más referencias) anduve redactando con puntualidad una entrada en este blog cada día 10 de mayo. Para quienes lo ignoren, que serán bastantes, adivino, en dicha fecha se conmemora el nacimiento de la Orquesta Arrecife que, si mal no recuerdo, coincide con la publicación del primer track de la firma, el Orquesta Arrecife Opening theme. En aquel tiempo -y en este también- la orquesta era como mi propio hijo y aunque no sea muy dado a las celebraciones, ni a las efemérides, ni a los acontecimientos señalados, ahí quedan las cuatro entradas atestiguando mi obsesión.

Diez años después, Bliss refirió el proyecto a alguien que no lo conocía, quien, sin escuchar nada de antemano, preguntó si aquello era música para gente mayor. Al margen de parecerme una descripción que podría encajar, una descripción que incluso podría llegar a gustarme, me ha llevado a reparar en toda la gente que tenga el nombre del proyecto como carta de presentación. Diría que, así, empezamos mal y que es cuanto menos curioso que esta reflexión me asalte al cabo de diez años. Si mi labor fuera una partida de ajedrez, esto equivaldría a regalar un peón en el primer movimiento. A toro pasado se perfila, sí, como un despiste o una jugada poco inteligente. Imagino que ya es un poco tarde para corregirla. 

Llevo ya tiempo a la espera de firmar el track dos mil y también aguardo con ansia el aniversario, pues pretendo redactar una entrevista y anotar en ella algunas reflexiones, fruto de las experiencias surgidas a raíz de publicar música durante cierto tiempo en la manera ineficiente en que lo hago. En la última redacción que acometí, hablé sobre Charles Segal y algunos otros artistas de sobra conocidos y famosos, y para esta ocasión he pensado en traer de invitada a Billie Eilish, ahí es nada. 

A parte de intentar granjearme la audiencia con contenidos de dominio público, me gustaría, asimismo, abordar temas trascendentales en su relación con la práctica artística... Hállenme ascendiendo la montaña con la vista clavada en la cota de los dos mil temas, a la espera de que el panorama desde esa altura merezca la pena, pero, lo más seguro es que, una vez llegue, solo tengamos otro considerable montón de sonidos y otro testimonio posiblemente tan absurdo y aburrido como el anterior. 

Permaneced atentos, no obstante.

Yoko Ono y los jubilados

Anoche soñé que Yoko Ono tocaba la batería en una suerte de grabación. A juzgar por lo que escuché, lo hacía bastante bien. Observaba a la japonesa y esta me parecía joven, a pesar de su avanzada edad. Tras un despliegue magistral de técnica percusiva, Yoko Ono se encaminaba con uno de sus hermanos hacia la entrada de unos grandes almacenes, allí probaba una suerte de coñac con aspecto de salsa de soja, en lo que podría ser un acto publicitario. Era bastante posible que el brebaje no fuera a hacer demasiado bien a su ya de por si maltrecha salud. 

Un grupo de jubilados celebraban una reunión en un pequeño apartamento, una especie de bungalow con moqueta clara. Habían sustituido un microondas y su respectivo mueble por uno más nuevo, de diferente color. El antiguo era como de madera y el nuevo de plástico, color gris oscuro. Todavía el microondas antiguo permanecía en la entrada, lleno de grasa y suciedad, a la espera de su retirada. Alguien llegaba a llamar a la puerta, pero no se trataba de una visita muy deseada. Tras esta interrupción, los jubilados siguieron entretenidos en su velada y a mí esto me pareció justo.

1 de marzo de 2021

La avispa

Soñé anoche con una avispa fluorescente que se alimentaba de los restos de vasos de té que tenía dispuestos sobre el escritorio.

25 de febrero de 2021

La Pedriza

Me dirigía al centro de una ciudad con la intención de votar. Recuerdo dejar mi coche aparcado en una cuesta y preocuparme por si alguien lo dañaba. Subía en otro coche que un mecánico estaba reparando. Por el momento, el coche andaba sobre dos ruedas y en él, además del mecánico y yo, viajaba también un perro lanudo. Cuando me personé en una oficina, listo para ofrecer mi voto, un hombre corpulento se me adelantó. Tras esta demora, el encargado de la mesa de votaciones me preguntó si iba a votar a Podemos, a lo cual asentí. Lo había apercibido en vista de que yo llevaba un panfleto de color verde en la mano. El encargado de la mesa se limitó a dibujar un palo en una lista, sistema que de inmediato suscitó mi desconfianza. 

Bajaba de clases por unas escaleras de un colegio y descubría en el suelo una moneda de cincuenta céntimos. Tras esa, encontré otra más y me apresuré a recogerla pues no sabía si el resto de mis compañeros, que bajaban conmigo, podrían estar también interesados en ellas. Ya cerca del patio, las monedas de cincuenta céntimos pasaron a ser de un euro, además ahora estaban encima de una salsa roja. Tenía que mancharme para cogerlas e introducirlas en mi bolsillo. Aquello era la broma de una compañera, broma a la que no encontré ningún sentido pues, para mi, merecía la pena mancharse a cambio de las monedas. Logré lavarlas y acumular una buena suma.

Subíamos a clases, ahora el colegio era un centro comercial. Los alumnos cursaban un curso de diseño. Uno empezaba a hablar de las transiciones de efectos y otro, en tono de burla, le preguntaba a un alumno de avanzada edad que qué tal llevó la transición

Mi padre solicitaba la ayuda de mi novia para mover unas pesadas piedras del jardín. Mi novia estaba preocupada, pues pensaba que no sería capaz de acarrear con tanto peso. Le llevé hasta una especie de zona en La pedriza, donde había piedras de todos los tamaños posibles, y allí le decía que tenía que coger solo las piedras de una tapia, que, aun pesadas, no eran demasiado voluminosas. Tampoco era necesario que las cargase mucho tiempo pues, llegado el momento, mi padre dispondría de una carretilla y además tendría guantes.

5 de febrero de 2021

Un genuino Emily Bliss del 98

El profesor Bernardino Prieto encargó a Émily y a Bliss la copia de un dibujo en miniatura, que se escaló a bastante tamaño. Corría el año 1998, más o menos. 
23 años después, nos acercamos al instituto Ignacio Ellacuría con nuestras mascarillas. Las ventanas estaban abiertas y podía verse a los alumnos en clase. Una conserje que llevaba trabajando allí 28 años -según aseguró- nos llevó hasta el cuadro y nos dijo que muchos otros cuadros habían desaparecido. Por fortuna, el genuino Émily-Bliss se conserva en buen estado, con algunos desconchones en el centro, eso sí.

Happy Birthday to me


 

16 de enero de 2021

Cosas para pedir tabaco

Hará unos días soñé que me encontraba en casa de un conocido. Era su casa, pero, al mismo tiempo, la mía. El conocido no andaba muy bien de salud mental y había roto alguna puerta y otras partes del mobiliario. La casa también se encontraba bastante desordenada. Me dirigía a lo que sería mi cuarto, pero, en el sueño, era el cuarto de su hermano, y ahí trataba de componer algo con un ordenador, cuidando de correr unos cerrojos que no encajaban del todo bien. Escuchaba mi voz desafinada en las grabaciones y luego trataba de hacer algo con unos samplers. Tenía miedo en el sueño por si el conocido decidía agredirme, e intentaba acabar las grabaciones con prisas y como a escondidas. 

En otro sueño de un día distinto, visitaba a una pareja de alemanes en su chalet con piscina y vistas al mar. Les ofrecía algunos consejos sobre alquilar casas y ellos me decían que, compartiendo la mitad de la casa, no había ningún problema, pero que no sería tan sencillo si fueran tres a repartir. Los alemanes se mostraban orgullosos afirmando que su chalet se encontraba en primera línea de playa, pero yo me asomaba al balcón y veía que la costa quedaba bastante lejos y, en suma, había un restaurante antes de llegar al mar. Recordaba vagamente haber visitado el restaurante en cuestión, pero mi padre me dijo que ya no era lo que fue en un principio. Dejaba, ahora, al parecer, bastante que desear. 

Caminaba con mi novia por una suerte de hotel-monasterio y veía dispuestos algunos tenderetes con parafernalia. Sus dueños podrían ser tunos. Parecían símbolos frikis, como de juegos de rol y asuntos de tal índole. Nos preguntamos por su utilidad y, al parecer, eran cosas para pedir tabaco.