19 de julio de 2010

Apuntes de geometría poética I


Redacción: Como poeta, qué prefiere cantar, al amor o a la luna.
Poeta de las pirámides: A las pirámides, por supuesto.

R: Muchos poetas cantan también a la soledad ¿alguna vez se ha sentido solo el Poeta de las pirámides?
PP: Solo, lo que se dice solo, no sé. Sí es cierto que a veces me siento solo con leche y en otras, un poco cortado. Cuando muera estaré solo, eso lo sé y os lo puedo asegurar, sin embargo no me sentiré solo porque sencillamente no sentiré nada. La vida es un café que al principio está lleno de leche materna. Luego se va oscureciendo hasta la soledad más absoluta: la misma inexistencia que se nos antoja tan amarga pero sólo lo es desde la vida. Ahora que vivo no estoy solo con lo cual sería un engaño sentirse así. Supongo que los poetas, cuando cantan a la soledad, se refieren al desamor o a la muerte, cosas a veces ligadas entre sí, sobretodo en literatura. Por lo demás, cada vez estoy más convencido de que la poesía no exige ningún trabajo y que depende por entero de las musas, del instante, del carpe diem y de un montón de asuntos inexplicables y mágicos.  

R: Hablando de ese trance casi hedonista ¿qué es lo más gratificante de un trabajo tan particular como el suyo?
PP: Desde las volutas de humo mientras se seca la tinta de los versos, hasta encontrar la magnificencia de cosas tan simples que en la vida diaria no te paras a pensar; embalar instantes en palabras, revivirlos, olvidarlos… hay casi infinitas gratificaciones, de modo que me es muy difícil decantarme por una en particular.

R: ¿Puede existir una poesía circular en vez de una piramidal como la que usted defiende y practica?
PP: Sí, desde luego. Lo que no puedo asegurar es que la poesía circular sea buena poesía. Un verso sin ángulos es como un arcoiris sin colores, una casa sin techo o una historia sin historia.

R: Con lo que nos esperan más pirámides en el futuro, imagino.
PP: De momento sí. Tengo la intención de continuar elaborando caligramas mientras tengan tan buena acogida como hasta ahora han tenido.

R: Sobre La pirámide pirata, el libro que ahora está presentando… usted mismo asegura que es una tontería comprarlo, que ya estaba todo dicho en Pirámides.
PP: Bueno, no es del todo cierto. Me quedaba algo por decir y por eso fue por lo que escribí Pirámides II. Donde no digo nada porque ya estaba todo dicho era en Pirámides y más pirámides, ni tampoco en Pirámides piramidales ni en Pirámides III. Desde luego que en La pirámide pirata no digo nada tampoco, pero a estas alturas de mi carrera ya es todo puro marketing y mi nueva editorial está empeñada en que publique libros incluso cuando no tengo nada que decir. No me remuerde la conciencia, de otro lado.

R: Y del futuro al pasado, porque a veces nuestro verdadero futuro se encuentra en el pasado: ¿no se arrepiente de nada? Es decir, ¿y si pudiera volver atrás en el tiempo y elegir no ser el Poeta de las pirámides?
PP: Hombre, mejor ser poeta de las pirámides que de círculos.

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