30 de enero de 2017

La esfera

Diseñaba una especie de esfera en 3D con agujeros de tal forma que no le entrara agua para lo cual, establecía un complejo sistema de rampas. 

Estaba en clase de Historia, quizá de Filosofía, y estaba leyendo un grueso tomo en voz alta. Llegaba a una cifra numérica bastante extensa, que estaba garabateada, y no conseguía leerla de corrido. Un compañero saltaba a corregirme, pero lo hacía mal, y yo le increpaba. Si vas a corregirme, por lo menos hazlo con corrección. Acto seguido le enseñaba los garabatos para que comprendiese la dificultad de mi lectura. Había, en la última fila de pupitres, un alumno vestido de rosa fosforescente que era hincha del Real Madrid. El alumno en cuestión comenzaba a golpear al profesor. Toda la clase se convertía en un tumulto hasta que otro alumno consiguió reducir al de rosa. Hubo un consejo escolar y se acordó que el alumno de rosa sería duramente castigado, pero seguía en clase. El profesor, magullado, le hizo frente y le dijo que ya no estaba tan chulo a la vista del castigo. Sin embargo, todo presagiaba que el profesor iba a ser nuevamente violentado.

Desde la playa, intentaba acceder a zonas más altas y atravesaba una especie de urbanización cargado de trastos siguiendo a dos chicas. Llevaba un cubo y una pala en la mano derecha y, en la izquierda, posiblemente una silla plegable y la sombrilla. Subíamos por un toldo hasta una habitación y allí nos dimos cuenta de que no se podía seguir. Un patio interior nos cortaba la salida. Me fijé en la cama de la habitación, que había llenado de arena y en el toldo, que era nuevo y temía que al trepar por él fuera a romperse. Las chicas habían quedado en aquella casa a la que habíamos accedido con otra gente de modo que seguí en solitario mi caminata a través de las zonas comunes. Gracias al móvil me pude orientar.

No hay comentarios: