27 de noviembre de 2016
Yo, spambot
22 de noviembre de 2016
El robot
En mi antigua casa, el sol entraba con plenitud por la ventana. Buscaba unos altavoces. Cuando miré hacia el exterior de la vivienda, vi un robot volando, una especie de dron de plástico que también disponía de ruedas a fin de moverse por el suelo.
El robot aterrizaba y mi hermano salía de casa a recogerlo. Sin embargo, una niña se adelantaba. No tuve más remedio que abandonar también la casa para tratar de convencer a la niña que el robot era nuestro. El padre de la niña vino entonces a hablar con nosotros, era albañil. Mi hermano y yo nos pusimos a elaborar cemento.
A lo lejos, descubrí una tormenta con rayos permanentes (esto es, rayos que permanecían fijos en el cielo y no desaparecían) y observamos como una pequeña nube negra se desplazaba a gran velocidad por el cielo. - Parece un OVNI - comenté. El resto de la tormenta se iba acercando a nosotros. Había un claro en la tormenta y, cuando estuvo a nuestra altura, el efecto era tal como si nos ubicáramos en el interior de un estadio de fútbol.
- Qué listos - exclamé - retransmiten el partido con la tormenta para que la gente se vaya a verlo a sus casas -.
14 de noviembre de 2016
6 de noviembre de 2016
La Odisea
29 de octubre de 2016
Left, Right
Álbunes 42 y 43 de la Orquesta Arrecife, ya disponibles para su escucha.
Página principal: Left, Right
Canal de youtube.
15 de octubre de 2016
Opus 400
12 de octubre de 2016
Muertos vivientes
Me hallaba en un pueblo perdido de la mano de Dios y un granjero me secuestraba. Me arrastraba hacia un cobertizo lleno de cadáveres en descomposición, plagados de hormigas.
Los muertos cobraban vida al anochecer; de día, en cambio, eran bastante tranquilos. No sé cómo ni de qué manera, logré escapar de ahí, y me dirigí hasta un parque con columpios donde unos guardias civiles estaban jugando. Les relaté la truculenta historia, pero no me creyeron. Logré que me acompañasen al cobertizo, pero allí no encontramos nada. El granjero se deshizo de los guardias civiles y a la noche, cuando volví al cobertizo, me los encontré muertos con sus uniformes ensangrentados. - ¿Veis como era verdad? - les avisé.
La familia del granjero llegó al pueblo a visitarle y me mostraron una especie de pequeña casa en varios pisos, que se asemejaba bastante a una noria de agua. Siguiendo el margen del río, llegué a una piscina termal situada en una comunidad de pisos. El presidente de la comunidad me descubrió bañándome y me increpó, pero llegamos al acuerdo de que, a cambio de sesenta euros, podría bañarme.
20 de septiembre de 2016
El discóbolo
















